abril 01, 2009

Efecto baldazo


¿De dónde sacas las ganas un martes cualquiera? Del efecto baldazo. El efecto baldazo puede producirlo las cosas que creemos menos significantes, como enterarte que tu artista favorito está próximo a dar un concierto, descubrir que quieres comprarte tal o cual cosa, visitar alguna persona que hace mucho no veías, adquirir algo nuevo, tener una charla imprevista, ver la posibilidad de realizar ese viaje que siempre quisiste hacer, reencontrarte con quien no esperabas, saber que para alguien significas más de lo que creías, tener una cita pendiente, descubrirte inmerso en un proyecto de vida, ganarte un ascenso o un descenso, cambiar de trabajo, de casa, de vida. Ganar una beca o un compromiso. Perder a un amigo o simplemente darte cuenta de que existes. El efecto baldazo es un motor que te llega cuando menos te lo esperas, es la gasolina del día, son tus ganas de querer amanecer vivo mañana, tiene muchos vestidos y sólo es entendido cuando se analiza para atrás. Nosotros somos productores del efecto baldazo, muchas veces no nos damos cuenta y nadie nos lo dice, pero lo somos. El efecto baldazo son todas esas noticias que nos encontramos de manera circunstancial y que sin enterarnos, nos caen como agua fría (y de ahí el nombre), nos despiertan, nos sacuden, pueden ser noticias buenas o malas, y sin intención, esas noticias las volvemos motivos de vida y toman un significado con un potencial enorme. Hay dos formas de ser productores del efecto baldazo, la primera es dejándolo a la suerte y esperando a que las cosas se ajusten y lleguen solas como hasta ahora. Y la segunda es estar consciente y provocar que nos lleguen más momentos Baldazos. Opto por la segunda.

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