abril 01, 2009

Accidentalmente


Accidentalmente uno pasa por todo tipo de accidentes hasta que acaba por dejarlos de llamar así. Y es entonces que comprende una cosa… Un accidente no es un accidente, es el resultado de una causa mayor que tuvo que vestirse con el disfraz menos digerible para degustarse.

Accidentalmente conocemos personas en cualquier parte, accidentalmente vamos a lugares que no pensábamos ir, accidentalmente escuchamos charlas que no nos “incumbían” y vemos escenas que no hubiéramos querido ver, accidentalmente viajamos ocupando un lugar en horas imprevistas y condiciones impensadas, accidentalmente nos acordamos de algo o alguien a buen o mal tiempo, accidentalmente leemos o dejamos de leer un dato importante o no, accidentalmente nacen o no nacen personas.

Hasta que un día nos detenemos y pensamos que todos esos accidentes eran tan nuestros que sería injusto que le pertenecieran a otro. Y nos preguntamos ¿qué sería de nosotros sin el accidente de conocer esa persona que te cambió la vida?, ¿quién hubiera ocupado ese lugar que traía tu nombre tatuado con fecha y hora?, ¿Cuánto tiempo más hubieras vivido engañado si no hubieras escuchado lo que en su momento pensaste que no querías escuchar?

Últimamente me he encontrado con esta palabra: Accidente. Y por ahí dicen que uno puede pensar que todo es un accidente o que nada es un accidente. Y yo personalmente empiezo a estar muy convencido de lo segundo. Qué sé yo.

No hay comentarios: