
Estaba a punto de descender de la estación de metro San Lázaro y frente a mí dos chicos conversan animosamente, ambos no rebasan los 22 años. Los dos van vestidos al últimamente mencionado y más puro estilo “Emo”, pantalón de tubo, playera pegada, sudadera con gorrito a rayas y tennis Converse y Vans. Uno lleva corte de cabello asimétrico, piercing en ceja izquierda, pulseras con estoperoles en ambas manos y auriculares de Ipod colgando del cuello. El otro, presume una gorra Puma color negra con rojo de la que sale un fleco que le tapa un ojo, un celular Nokia en el bolsillo de la sudadera, un piercing en lengua y bajo el brazo una revista Switch. El metro empieza a desacelerar y analizo que últimamente pareciera que me encuentro con los mismos chicos cada vez que transito en la calle. Finalmente el convoy para, les pregunto a los chicos si van a bajar, me responden que no mientras me abren paso para dejarme pasar, cuando lo hacen, puedo leer de frente la leyenda con letra gótica que se enuncia en una de las camisetas que traen puesta.
Se abren las puertas y bajo, me llevo esa leyenda en mi cabeza: Be Free. Y reflexiono algo… Seguro estoy que a ellos y a mí nos enseñaron un significado distinto.
Se abren las puertas y bajo, me llevo esa leyenda en mi cabeza: Be Free. Y reflexiono algo… Seguro estoy que a ellos y a mí nos enseñaron un significado distinto.
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